Toxicomanías: ¿estructura, síntoma, síndrome o enfermedad.

«El manicomio químico». Piero Cipriano. Ediciones Enclave. Introducción de Carlos Ledesma Lara.

La simple observación de pacientes adultos muestra cómo éstos quedan de alguna manera «fijados» a la edad en que comenzaron a consumir, fenómeno observable a través de estados de provocación infantiles o mediante la búsqueda de complicidades, como se comprueba, por ejemplo, en el consumo de cocaína en los lavabos de locales públicos, donde surge una espontánea, aparente e «intensa» amistad en un intento desconcertante de «compartir» y que tan sólo dura hasta el momento en que amanece.

Continuar leyendo «Toxicomanías: ¿estructura, síntoma, síndrome o enfermedad.»

Toxicomanías: el malestar en la adicción.

La toxicomanía precipita un saber y causa una prisa por concluir[2]

Sylvie Le Poulichet.

Pretenciosas definiciones de «drogodependencia».

Existen múltiples definiciones de drogodependencia, entre ellas podemos citar la de la O.M.S. que la considera un «estado psíquico y a veces físico, resultante de la interacción de un organismo vivo y una droga, caracterizado por un conjunto de respuestas de comportamiento que incluyen la compulsión a consumir la sustancia de forma continuada con el fin de experimentar efectos psíquicos o en ocasiones evita la sensación desagradable que su falta ocasiona»[1].

Continuar leyendo «Toxicomanías: el malestar en la adicción.»

«Freudomarxismo»: ¿un proyecto epistemológico imposible?

El modo de producción de la vida material determina el proceso social, político e intelectual de la vida en general. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, por el contrario, es su existencia social lo que determina su conciencia[1].

En la introducción a Psicología de las masas y análisis del yo, Freud resalta que no hay oposición entre psicología «individual» y psicología «social», es decir, no puede estudiarse y analizarse el comportamiento de un sujeto aislado sin contemplar las relaciones sociales en la que está inmerso.

Continuar leyendo ««Freudomarxismo»: ¿un proyecto epistemológico imposible?»

Familia, Revolución Industrial y Salud Mental

El lugar de la familia en las problemáticas psíquicas.

El territorio que compete a la “psiquiatría” y a la llamada “salud mental” contiene al menos cuatro ejes que requieren un análisis institucional propio:

  1. Las instituciones asistenciales: hospitales generales, psiquiátricos, centros asistenciales ambulatorios, comunidades terapéuticas, pisos tutelados, etc.… (muchas de ellas ya pertenecientes al ámbito de lo privado, los espacios “concertados”) y sus agentes, psiquiatras, psicólogos, asistentes y trabajadores sociales…
  2. Instituciones jurídicas: implicadas en las decisiones de incapacitación, tutelas, ingresos forzosos, discapacidades psíquicas, curatelas: jueces, abogados…
  3. Las instituciones académicas: universidades, facultades, colegios profesionales, responsables de la formación de los trabajadores sanitarios y asistenciales: catedráticos, docentes…
  4. La familia como institución.

Continuar leyendo «Familia, Revolución Industrial y Salud Mental»

Esclavitudes actuales

El control social que se ejerce sobre los sujetos cambia con las épocas sociales e históricas, pero en esencia es el mismo que ya enunció Marx hablando de la esclavitud del «fetichismo» de las mercancías o el propio Heidegger[1] al

Jornadas «Las opresiones de la Psiquiatría Institucional».
En Enclave de Libros con Manuel Desviat y Pilar Palao.

plantear la esclavitud de la imagen y Hume que nos alertó del señuelo de la conexión necesaria[2], esto es, por ejemplo, en el ámbito de la «salud mental», la tendencia a atribuir a cada efecto (síntoma) —por ejemplo, una fobia— una causa objetiva que puede dominarse a través de un fármaco, un consejo o una técnica de modificación de conductas.

Continuar leyendo «Esclavitudes actuales»

Dimensión política y social de las prácticas «psiquiátricas»

Trabajar en el campo de «salud mental» implica pensar la experiencia clínica como un acompañar dando acogida a un dolor que habla y requiere ser escuchado a través de una espera que nada espera, sin adherir a un saber revelado en una tabla taxonómica o en un manual psiquiátrico. El trabajo clínico requiere hacer amistad con la inminencia[1], con lo que no está, con lo que está por venir o quizá no vendrá, contrario al ideal de las instituciones psiquiátricas, donde se espera que no pase nada y donde todo esté bajo control.

Continuar leyendo «Dimensión política y social de las prácticas «psiquiátricas»»

La industria capitalista del «rótulo psiquiátrico» y el fármaco.

El hacer clínico de la medicina positivista considera que los fenómenos «psicopatológicos» están en relación exclusiva con alteraciones o variaciones neurofisiológicas, manifestando prisas por asignar un rótulo psiquiátrico para aplicar todo su protocolo de tratamiento: farmacológico, técnicas de modificación de la conducta, de la personalidad, regímenes de premio y castigo, entre otros.

Continuar leyendo «La industria capitalista del «rótulo psiquiátrico» y el fármaco.»

La Psiquiatría en tratamiento.

Sobre el libro «EL MANICOMIO QUÍMICO»[2]

Los pensamientos sin contenido son vacíos; las intuiciones sin conceptos son ciegas[1].

La concepción psiquiátrica habitual sigue los preceptos que estipularon en su momento Emil Kraepelin y Eugen Bleuler, convencidos de que en alteraciones orgánicas del cerebro están el origen y la causa de las enfermedades mentales, suponiendo a la vez que el avance de las neurociencias y el progreso de la industria farmacológica lograría en un futuro resolverlas. Estas intervenciones médicas desembocan en no pocas ocasiones, como señala Piero Cipriano[2], en una práctica violenta y silvestre sobre los cuerpos de los pacientes: sujeción física, contención química, electroshock, y en no pocas ocasiones «psiconeurocirugía», basados todos estos procedimientos invasivos en supuestos y fundamentos anatomofisiológicos o bioquímicos de la «enfermedad».

Continuar leyendo «La Psiquiatría en tratamiento.»

La sexualidad: una «mercancía» contemporánea.

Podemos considerar que después de realizar una lectura atenta del Banquete de Platón, Freud es el primero que plantea formalmente la distinción entre sexualidad y sexo destacando que la sexualidad no está donde creemos que está, ya que la sexualidad está siempre de alguna manera en ausencia, no es observable ni visible, ni se reduce a una localización orgánica:

Continuar leyendo «La sexualidad: una «mercancía» contemporánea.»

La (mal) llamada «Salud Mental».

Bajo el área sanitaria que se dio en llamar «salud mental» —una «falsa alianza de palabras»[1]—, se cobijan y «especializan» diversas prácticas «psi»: la psiquiatría, considerada una especialidad de la medicina y subordinada por tanto a ella, la psicofarmacología, la psicología del trabajo y la educación social, la logopedia, etc., todas ellas con sus protocolos de intervención y regidas por manuales de categorización diagnóstica. El uso del término «salud mental» lleva implícita la idea de un diagnóstico, un pronóstico y un tratamiento protocolarios y por tanto de «enfermedad mental».

Continuar leyendo «La (mal) llamada «Salud Mental».»